Nota para mis lectores: Los artículos en la cuenta de Alex Trueba tienen como objetivo ayudarte a comprender diversos aspectos de las finanzas para una mejor toma de decisiones y, la mayoría de las veces, la simplicidad exige dejar de lado los detalles técnicos. El objetivo es comprender conceptos, no impartir una cátedra de economía o finanzas. Los ejemplos utilizan cifras sencillas y no reflejan datos de mercado actuales, ya que la intención es que sean prácticos, globales y lo más atemporales posible.
Partiendo de nuestro artículo anterior, las tasas de referencia de mercado constituyen la base para la fijación de precios en los mercados financieros, incluidos la deuda pública y la corporativa, instrumentos financieros que, en su esencia, representan préstamos en el mercado de capitales. Tengo mucho entusiasmo por escribir sobre estos instrumentos financieros y mercados de capitales, pero antes, comencemos por los fundamentos del crédito que son una buena base para estos instrumentos.
A estas alturas, todos podemos acordar que un préstamo o crédito es un acuerdo entre deudores (la parte que solicita el dinero) y acreedores (aquellos con liquidez excedente en posición de otorgarlo); ambos representan a las partes de la transacción, comúnmente denominadas en el sector como contrapartes.
En el ámbito bancario, dos o más instituciones pueden participar en un crédito corporativo mediante esquemas como créditos en club (club deals), sindicaciones y otros mecanismos. El objetivo principal aquí es compartir el riesgo con otros participantes en operaciones de mayor escala.
¿Qué componentes integran un crédito? Por lo general, incluye términos financieros y legales. Los primeros abarcan conceptos tales como:
Principal: El monto original otorgado en préstamo al deudor. En una operación de compraventa, el principal corresponde estrictamente al monto financiado, no al precio total del bien adquirido.
Plazo (tenor): El período acordado por las contrapartes para la liquidación del adeudo; en otras palabras, el tiempo establecido durante el cual el deudor mantendrá los fondos.
Tasa de interés: El costo del dinero en relación con el plazo. En la entrega anterior de The Compass, exploramos que la determinación de este costo debe partir de la tasa de referencia vigente al momento de la negociación más un diferencial (spread); este spread incorpora diversas consideraciones, tales como el plazo, el riesgo de crédito (el perfil del deudor), la liquidez (la viabilidad de vender el préstamo a otro acreedor), y si se trata de un financiamiento quirografario (sin garantía) o con garantía real, así como el tipo de garantía en cuestión.
Calendario de pagos: Las fechas y la estructura mediante las cuales se amortizará el adeudo a lo largo del tiempo, señalando cuándo se realizan los pagos de intereses y las amortizaciones de capital.
Pago (cuota): El monto periódico desembolsado para cubrir los intereses y el capital conforme al calendario convenido.
Esquema de amortización: Existen diversas modalidades para amortizar el capital de un crédito; habitualmente, los créditos hipotecarios o automotrices manejan pagos periódicos iguales diseñados para que el saldo insoluto llegue exactamente a cero en la fecha de vencimiento final. Otras modalidades incluyen pagos parciales o un pago final global (balloon payments), que dejan un saldo remanente, o pagos al vencimiento (bullet), en los que la totalidad del principal se liquida hasta el último día del contrato.
Comisiones y gastos: El banco puede cobrar comisiones por apertura, así como otros costos asociados a la formalización, tales como gastos de originación, administración o primas de seguros aplicables.
Estos conceptos pueden parecer técnicos o rutinarios, pero son precisiones indispensables incluso si decides prestar dinero a un familiar o a un amigo, para garantizar que no existan interpretaciones ambiguas ni malentendidos posteriores.
Las condiciones acordadas entre acreedores y deudores suelen permanecer en el ámbito privado, tratándose de acuerdos entre dos o más contrapartes. Las empresas públicas (aquellas cuyas acciones cotizan en bolsa) revelan sus contratos de crédito relevantes en sus informes regulatorios y financieros periódicos.
No profundizaré aquí en términos legales, pues ameritan un espacio propio. Basta con señalar que se derivan de los términos financieros descritos, incorporando convenios de cumplimiento o restricciones contractuales (covenants, que definen lo que el acreditado debe y no debe hacer mientras la deuda permanezca vigente), aunados a las formalidades jurídicas necesarias para otorgar plena validez al contrato.
CAT y Tasas de Costo Total
Los reguladores financieros exigen a las entidades crediticias agrupar la tasa de interés ordinaria y todas las comisiones obligatorias en un solo porcentaje transparente, permitiendo a los usuarios evaluar alternativas de forma fidedigna. Esta es una herramienta indispensable al momento de solicitar financiamiento, ya que permite comparar condiciones en igualdad de condiciones.
Distintas jurisdicciones emplean términos y metodologías específicos para esta métrica; conceptualmente, abordan el mismo concepto: México (CAT), Estados Unidos y Canadá (APR), Unión Europea (APRC), Australia (Comparison Rate), Colombia (EA), Perú (TCEA), Chile (CAE), Brasil (CET), entre otros.
¿Por qué una hipoteca cuesta menos que un crédito automotriz?
Examinemos una operación hipotecaria:
Ejemplo 1: Supongamos la adquisición de un inmueble por un valor de 100,000 dólares. Aportas un enganche del 20% más un 3% en gastos de cierre y formalización (2,400 dólares), ambos desembolsados de contado, y solicitas un crédito por 80,000 dólares (principal). El banco de tu elección te otorga financiamiento a un plazo de 30 años. La tasa convenida es del 5.00% anual (tasa de interés) y tus pagos mensuales fijos ascienden a 429.46 dólares. La tasa de interés anual (APR) de esta operación es de 5.27%.
Una hipoteca tradicional cuenta con una tabla de amortización estructurada de tal suerte que, con la última mensualidad, el saldo insoluto queda totalmente liquidado. Dicha cuota integra capital e intereses. Durante los primeros años, al ser elevado el saldo insoluto, la mayor parte de la mensualidad se destina al pago de intereses y una fracción reducida al capital; conforme transcurre el tiempo, esta proporción se invierte, disminuyendo el componente de intereses e incrementando la amortización del capital.
¿Cuál es la garantía para la institución bancaria? La propiedad en sí. Al haber aportado un 20% de enganche inicial, el banco cuenta con un inmueble de 100,000 dólares como respaldo de un crédito por 80,000 dólares, lo que representa una razón de cobertura de garantía sobre crédito de 1.25x (o bien, un aforo / Loan-to-Value del 80%). Conforme amortizas el capital, dicha cobertura aumenta paulatinamente, protegiendo a la entidad financiera frente al riesgo de incumplimiento y ante eventuales fluctuaciones adversas en el mercado inmobiliario.
Ejemplo 2: Si gestionas simultáneamente una hipoteca y un crédito automotriz, observarás que la primera suele ofrecer una tasa de interés sensiblemente más baja, aun cuando el financiamiento se pacte a 30 años en lugar de 5. La razón radica en que un inmueble constituye, por definición, una garantía cualitativamente superior frente a un vehículo: presenta menores riesgos inherentes y, en condiciones normales, no constituye un activo sujeto a depreciación acelerada. Al margen de las burbujas inmobiliarias, un bien raíz tiende, al menos, a preservar su valor económico con el tiempo, mientras que un automóvil es un activo que se deprecia. El apetito de los intermediarios financieros por asumir horizontes de crédito más prolongados y a menores costos es un reflejo directo de esta asimetría en las garantías.
¿Por qué las tarjetas de crédito son más costosas que un crédito automotriz?
Ejemplo 3: ¿Te has detenido a comparar las tasas de interés de las tarjetas de crédito frente a las de una hipoteca o un préstamo para automóvil? Dejando de lado las particularidades del sector de consumo, las tarjetas de crédito representan, en esencia, líneas de financiamiento revolvente a corto plazo, de carácter quirografario, es decir, sin garantía real alguna. Su único sustento es tu compromiso de pagar el saldo exigible antes de la fecha límite mensual. Esta ausencia de respaldo las hace significativamente más riesgosas para el emisor y, en consecuencia, sustancialmente más caras.
Financiar gastos recurrentes o el estilo de vida mediante tarjetas de crédito conlleva un riesgo severo: los saldos adeudados se incrementan exponencialmente por el efecto compuesto de los intereses. Mi recomendación inequívoca es evitarlo a toda costa. Existen alternativas más eficientes; por ejemplo, para quien posee un inmueble con plusvalía, una línea de crédito con garantía hipotecaria (HELOC) ofrece condiciones considerablemente más favorables.
Por el contrario, si utilizas la tarjeta de crédito y liquidas la totalidad del saldo cada mes dentro del período de gracia, su uso es sumamente conveniente: obtienes financiamiento a corto plazo a costo cero y puedes acceder a beneficios de lealtad. No hay de qué preocuparse: la institución financiera obtiene sus ingresos mediante las comisiones por intermediación que cobra a los comercios por procesar dichas transacciones.
Conclusión
Comprender la perspectiva del acreedor y la naturaleza de los riesgos asociados a los financiamientos te brindará una ventaja tangible en tus decisiones cotidianas. Asimismo, si en algún momento decides otorgar un préstamo personal a un familiar o a un amigo, tendrás las herramientas para proteger tu patrimonio definiendo términos precisos y procurando formalizar garantías en un documento legal vinculante.
Habiendo analizado cómo opera el crédito en su esfera tradicional entre un cliente y una institución bancaria, nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué sucede cuando dicho préstamo se bursatiliza y se transforma en un título negociable en el mercado abierto? Precisamente allí tiene su origen el mercado de bonos, materia de nuestro próximo artículo.
Para cualquier decisión financiera patrimonial, consulta siempre a un asesor profesional debidamente acreditado en tu país de residencia.
Saludos,

